martes, 5 de julio de 2011

ESCARCHA


Lo importante es que yo me despertaba en la terminal y nada más tenía mi mochila, pero no tenía pasaje, ni billetera. Tenía la tarjeta de débito y no mucho más. Las llaves ponele. La parte racional de mi cerebro dormido pensaba: "Esto es un sueño, ya te vas a despertar, sino imaginate, qué situación absurda, a vos no te pasan esas cosas". La parte que a veces hace ruido y que se agobia de la estructura normal que tiene mi vida pensaba: "¿Y si esto es real? ¿y si tenés que ir al cajero que hay en el primer piso de la estación, sacar todo lo que tengas del cajero, conseguir pasaje, irte adonde se te cante y empezar en otro lado, o visitar a alguien, algo así?". Obvio que me desperté. Eran las siete y media. Tenía que bañarme, tomarme el bondi, el tercero, los dos primeros no paraban, el frio helado en mi cara me recordó que siempre gana la parte racional. Capaz debería dormir más tiempo.

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