
No siempre hay algo para escribir, esta foto simplemente me recuerda lo cerca que pudimos estar de la naturaleza, lo mucho que uno se pierde viviendo en la ciudad, por ese cielo descubierto, por el otro aire que se respira, por las miles,
miles de estrellas que vimos en El Leoncito, porque el trato con la gente sin querer es otro, porque hasta el calor, acá agobiante y malhumorado, allá fuerte y pasivo, es diferente. Igual somos bichos de ciudad, de El Dorado, de Lapó, de hacer pis en los cajeros, de robarse empanadas, de tomarse taxis en cualquier estado, de tantas cosas...
-che, todo bien con la tranquilidad de San Juan...pero...
-sí, dale. Volvámonos antes.
Así de sencillito
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